La señalización de escaleras no solo responde a criterios de seguridad laboral, sino que también se fundamenta en principios de accesibilidad universal. Su objetivo principal es garantizar que cualquier persona, incluidas aquellas con movilidad reducida, discapacidad visual o dificultades sensoriales, pueda desplazarse de manera segura, autónoma y eficiente dentro de un edificio o espacio público. Una correcta señalización contribuye a prevenir accidentes, orienta a los usuarios y facilita la evacuación en situaciones de emergencia.
Requisitos principales
1- Preavisos podotáctiles
En el inicio y final de la escalera deben colocarse bandas transversales en el suelo. Estas franjas, detectables con el pie o el bastón guía, advierten del cambio de nivel y facilitan la orientación de las personas con discapacidad visual.

2- Contraste visual
El borde de los peldaños y las franjas señalizadoras deben diferenciarse claramente del resto del pavimento mediante colores contrastados. Esto mejora la visibilidad para personas con baja visión y reduce el riesgo de caídas.
3- Propiedades antideslizantes
La superficie de los peldaños y bandas debe ser segura tanto en seco como en mojado, minimizando riesgos de resbalón.
4- Materiales adecuados
Los elementos de señalización deben cumplir las normativas técnicas vigentes y garantizar durabilidad, resistencia y funcionalidad.
Normativa aplicable
- Estatal: Código Técnico de la Edificación (CTE-DB-SUA: Seguridad de Utilización y Accesibilidad), que establece criterios obligatorios de diseño y señalización.
- Autonómica: cada comunidad autónoma puede añadir requisitos específicos en materia de accesibilidad.
- Normas internacionales: ISO 7010 (pictogramas de seguridad), ISO 3864 (colores y formas de señalización).
- Recomendaciones especializadas: entidades como la ONCE y asociaciones de accesibilidad publican guías con buenas prácticas complementarias.
En definitiva, la normativa de señalización de escaleras busca que estos espacios sean seguros, visibles y comprensibles para todos los usuarios, aplicando criterios de contraste, textura, antideslizamiento y durabilidad. Una escalera correctamente señalizada no solo cumple con la legislación vigente, sino que también promueve la inclusión, la autonomía y la seguridad en el entorno construido, garantizando un diseño responsable y accesible para toda la comunidad.



